BRASILIA, Brasil.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, participará este fin de semana en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que tradicionalmente abre el debate general, en lo que será su última aparición internacional antes de la primera vuelta electoral del 4 de octubre.

Según medios brasileños, el discurso abordará la defensa de la soberanía y la democracia, el combate al crimen organizado, el cambio climático y los conflictos en Ucrania y Medio Oriente.

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El mandatario hablará durante unos 20 minutos y expondrá lineamientos que podrían anticipar su eventual cuarto gobierno. No mencionará nombres propios, pero uno de los destinatarios señalados es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con quien podría coincidir en la ONU, ya que el mandatario estadounidense hablará inmediatamente después.

No está prevista una reunión bilateral, aunque no se descarta un cruce informal, como ocurrió el año anterior. En esa ocasión, un breve intercambio contribuyó a distender tensiones diplomáticas que continúan vigentes.

Lula cuestionará los intentos de las grandes potencias de intervenir en asuntos internos de otros países, en referencia a medidas de la administración Trump hacia Brasil.

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Entre ellas, fuentes oficiales brasileñas mencionan la aplicación de aranceles comerciales superiores al promedio, el respaldo a figuras de la ultraderecha, como el ex presidente Jair Bolsonaro (condenado a 27 años y tres meses de prisión por el Supremo Tribunal Federal por liderar un intento de golpe de Estado el 8 de enero de 2023), cuestionamientos al sistema de pagos PIX y las críticas a la política de seguridad brasileña frente a organizaciones como el Comando Vermelho (CV) y el Primer Comando de la Capital (PCC), clasificadas este año como terroristas por Washington.

La semana pasada, el gobierno de Trump envió al Congreso su evaluación anual sobre países productores y de tránsito de drogas ilícitas. El informe generó tensión con México, cuya presidenta, Claudia Sheinbaum, exigió reciprocidad en la evaluación sobre lavado de dinero y tráfico de armas, y fue recibido con malestar en Brasil.

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Desde el gobierno brasileño señalaron que el documento no menciona al crimen organizado en Venezuela. Hasta el ataque militar estadounidense del 3 de enero, era un país considerado bajo control del narcotráfico y que, tras la intervención, dejó de figurar entre las naciones evaluadas negativamente.

Un vínculo tenso

Recomponer el vínculo con Estados Unidos es, según fuentes diplomáticas brasileñas, una de las prioridades de Lula en caso de resultar reelegido, aunque no hay definiciones sobre cómo se abordaría. Se prevé un cambio de embajador en Washington y un posible relevo en la cancillería; el actual canciller, Mauro Vieira, busca continuar en el cargo, pero fuentes cercanas a Lula anticipan un reemplazo.

En caso de un triunfo de Flavio Bolsonaro, crece en el Itamaraty la preocupación por una posible designación de su hermano Eduardo Bolsonaro como canciller. Eduardo fue condenado a 4 años y 2 meses de prisión por coacción, tras determinar el STF que presionó a la Justicia brasileña para frenar la condena de su padre. Sectores del bolsonarismo también mencionan a la senadora Tereza Cristina (PP), ex ministra de Agricultura, como una alternativa con mayor aceptación en el cuerpo diplomático.

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Analistas señalan que una victoria de Flavio Bolsonaro facilitaría, en principio, la relación con Washington, aunque persisten dudas sobre el grado de alineamiento que tendría un eventual segundo gobierno de la familia Bolsonaro.

La región registra en los últimos meses gobiernos alineados con la administración Trump en Colombia, Venezuela, Argentina, Chile, Perú, Ecuador y Paraguay.

La campaña de Flavio Bolsonaro sostiene que impulsaría una política exterior “pragmática”, centrada en comercio e inversiones, sin cambios de fondo respecto a la actual orientación.

La elección presidencial de Brasil, prevista para el 4 de octubre, es seguida con atención por gobiernos de la región y de Estados Unidos.